Pese a ser divina de la muerte y cobarde como un cerdo,
saco de las chistera tres pares de suegros
y te oculto a mis amantes para no perderte, sueño.
Qué tiemblen los misterios del Leteo
cuando llegue a sus aguas el viejo Quevedo,
quien dejará marcados sus secretos
en las paredes del infierno
y que los encuentre algún anormal sin remordimientos.
Y marchen los fantasmas en procesión
a confesionarios del Gran Hermano del ochenta y siete.
Dulce langostica enamorada,
si te atreves báñate al sol
y que te devoren las gaviotas asesinadas.
Estuvieron durmiendo el sueño los justos
mientras los sin fin de pérfidos gusanos
pudrían manzanas envenenadas
y morían con las manos en las tripas
y la cabeza entre las piernas,
echando por sus bocas culpa, sangre y saliva.
Frenética carrera entre el tiempo y la vida,
que los sueños no tendrán precio pero todo tiene una salida.
Muerte, guárdame las cenizas
en un mausoleo de cartón-piedra y costillas.
Bienvenido al mundo de la tragedia escrita en poesía.
Ancestros, cobrad las deudas pendientes
de los poetas del veintisiete.
Estúpido barbudo y calvo traicionero,
sal a buscar los placeres que tu chacha te niega por las noches
y los mundos artificiales y paralelos
que te venden psicólogos modernos
con copas, pipas, consejos pobres,
chuches, chismes y caramelos.
En un infierno convertido en ciudad
estoy caminando desnuda
manchando mis cicatrices de más mierda que pintura.
Algunas me quitan la ropa con los dientes
y la piel con las uñas.
Cuéntame el cuento del me quieres
y quizás me lo crea por centésima vez, quizás.
Aquí está la prueba del delito…
tranquilo, no explota, me comí la bomba
con la cuenta atrás puesta en tres, dos, uno,… ¡BOMBA!
Mi cerebro se ha hecho añicos
al ver sexo escrito sin protección
y al pintar una casa de arcoíris sin colchón.
Gatos que gimen en lalala
y mundanos que fingen orgasmos en sisisi.
Lalala cantaba la gata madre
y sisisi canta quien le abre
la puerta de sus piernas
para perderse entre sus suspiros y sus tetas.
Y quien encuentre este poema que lo tire a la basura,
que la rima es una mierda y el tema… pues te lo inventas.
10.2.11
6.2.11
Así estoy yo sin ti.
Extraño como un pato en el Manzanares, torpe como un suicida sin vocación, absurdo como un belga por soleares, vacío como una isla sin Robinson, oscuro como un túnel sin tren expreso, negro como los ángeles de Machín, febril como la carta de amor de un preso... así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Perdido como un quinto en día de permiso, como un santo sin paraíso, como el ojo del maniquí, huraño como un dandy con lamparones, como un barco sin polizones..., así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Amargo como el vino del exiliado, como el domingo del jubilado, como una boda por lo civil, macabro como el vientre de los misiles, como un pájaro en un desfile..., así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Perdido como un quinto en día de permiso, como un santo sin paraíso, como el ojo del maniquí, huraño como un dandy con lamparones, como un barco sin polizones..., así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Vencido como un viejo que pierde al tute, lascivo como el beso del coronel, furtivo como el Lute cuando era el Lute, inquieto como un párroco en un burdel, errante como un taxi por el desierto, quemado como el cielo de Chernovil, solo como un poeta en el aeropuerto... así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Inútil como un sello por triplicado, como el semen de los ahorcados, como el libro del porvenir, violento como un niño sin cumpleaños, como el perfume del desengaño..., así estoy yo, así estoy yo, sin ti.Más triste que un torero al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Amargo como el vino del exiliado, como el domingo del jubilado, como una boda por lo civil, macabro como el vientre de los misiles, como un pájaro en un desfile..., así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
31.1.11
Una pista falsa.
Están llegando. Los siento, cerca,
demasiado cerca.
Que no me vean, que no me huelan,
que el pánico no me traicione. Mis estremidades tiemblan,
ya vienen, ya se acercan.
Corre, maldita, antes de que te encuentren.
Reza para que no te busquen,
que se olviden de ti.
Reza todo lo que sepas
o no sales viva de esta.
Date la vuelta, ahí, mira ahí.
¿Lo ves? La salida.
Deja un señuelo, una pista.
Huye o lucha,
vive o muere.
Corre, cobarde,
antes de que te encuentren.
Deja un señuelo, una pista falsa,
déjales tu alma.
Te han visto, te han oído.
Huye o lucha,
vive o muere.
Se valiente.
Dispara primero, pregunta más tarde.
Date la vuelta, ahí, mira ahí.
¿Lo ves? No está detrás, está delante de ti.
demasiado cerca.
Que no me vean, que no me huelan,
que el pánico no me traicione. Mis estremidades tiemblan,
ya vienen, ya se acercan.
Corre, maldita, antes de que te encuentren.
Reza para que no te busquen,
que se olviden de ti.
Reza todo lo que sepas
o no sales viva de esta.
Date la vuelta, ahí, mira ahí.
¿Lo ves? La salida.
Deja un señuelo, una pista.
Huye o lucha,
vive o muere.
Corre, cobarde,
antes de que te encuentren.
Deja un señuelo, una pista falsa,
déjales tu alma.
Te han visto, te han oído.
Huye o lucha,
vive o muere.
Se valiente.
Dispara primero, pregunta más tarde.
Date la vuelta, ahí, mira ahí.
¿Lo ves? No está detrás, está delante de ti.
30.1.11
20 de abril del 96
Sigo mirando la foto de aquel 20 de abril del 96.
He perdido el mapa del tesoro que guardaste en el baúl y sólo me arrepiento de enterrar allí las promesas que no cumplimos. Aborrezco el azul de tu ojo izquierdo y los desayunos con lenguas de metal.
Políticos corruptos del más allá, devolvedme lo que es mío, mi fe y sus ronquidos. Dios, escucha los lamentos de esta señorita de las dos esquinas, que yo también tengo sentimientos.
Una hormiga le hace cosquillas por la pierna. Ella se avergüenza de su osadía y la abofetea hasta arrancarle la piel de las mejillas. Él huye a abrir unas piernas ya abiertas. Parásito macabro que se alimenta de su amo.
Sigo mirando la foto de aquel 20 de abril del 96. Cumpliste condena en la cárcel de Madrid mientras en mi tumba criaban cuervos los fantasmas del jardín.
He perdido el mapa del tesoro que guardaste en el baúl y sólo me arrepiento de enterrar allí las promesas que no cumplimos. Aborrezco el azul de tu ojo izquierdo y los desayunos con lenguas de metal.
Políticos corruptos del más allá, devolvedme lo que es mío, mi fe y sus ronquidos. Dios, escucha los lamentos de esta señorita de las dos esquinas, que yo también tengo sentimientos.
Una hormiga le hace cosquillas por la pierna. Ella se avergüenza de su osadía y la abofetea hasta arrancarle la piel de las mejillas. Él huye a abrir unas piernas ya abiertas. Parásito macabro que se alimenta de su amo.
Sigo mirando la foto de aquel 20 de abril del 96. Cumpliste condena en la cárcel de Madrid mientras en mi tumba criaban cuervos los fantasmas del jardín.
26.1.11
Dos dudas.
He aprendido a no aprender y a sentir cuando no debo. Me preguntaste cuál es mi peor pesadilla y hoy puedo decirte que el silencio. A veces camino por las calles de la ciudad y no sé dónde estoy, otras me miro al espejo y quiero saber quién hay detrás. O prefiero no saberlo, no lo sé, ni quiero.
Creo que al saltar puedo alcanzar las estrellas, qué idiota. Escuché a un gilipollas de calzones en las rodillas gritar "¡yo vivo el ahora, el futuro no importa!". Canté de una canción que el mañana es solo hoy, y aprendí que si miras atrás te pierdes. A veces sólo tienes que desplegar las alas y elevarte. Y es que sé quién soy y a quien no le guste que se joda.
Creo que al saltar puedo alcanzar las estrellas, qué idiota. Escuché a un gilipollas de calzones en las rodillas gritar "¡yo vivo el ahora, el futuro no importa!". Canté de una canción que el mañana es solo hoy, y aprendí que si miras atrás te pierdes. A veces sólo tienes que desplegar las alas y elevarte. Y es que sé quién soy y a quien no le guste que se joda.
Monstruos sin cabeza.
Todo está oscuro.
El cielo se ha puesto boca abajo y la tierra patas arriba.
Aparecen monstruos sin cabeza,
con garras por uñas,
andando de espaldas.
Me he quedado ciega al color de la primavera.
El sonido crujiente de los huesos
al romperse bajo el peso de sus cuerpos,
el sonido de la sangre
formando ríos de lava,… mi madre
me ordenaría lavarme las manos.
Si hay alguien que me mira
no tiene nombre
pero por ella cruzo los dedos
y se lo juro.
Por estrellas encuentro las letras
del abecedario, y ellas, simpáticas,
me saludan comiéndome las entrañas.
Creo que las entiendo.
Lloran palabras sobre los ríos de lava y no los secan.
Los monstruos sin cabeza
huyen a esconderse entre las grietas
con las manos en las ideas.
Creo que los compadezco.
Estiro la pata en inglés cuando las descubro.
Entonces busco mi reflejo en el río.
Sé que es sangre porque la huelo
pero no hay nadie donde yo miro.
Las palabras son traicioneras
igual que son extraños los monstruos sin cabeza.
Todo lo que escriba no será lo que otros lean.
Seré ciega pero no muda. Y quizás tampoco sorda.
Todo lo que escriba no será lo que otros lean
porque lo que escribo no siempre es lo que pienso.
Y cuando lo es no hay quien lo entienda.
A veces ni yo, pobre coja.
Y es que las palabras son traicioneras
y otros son mudos, sordos y ciegos.
Acepto la situación de mi vida
y las consecuencias de mis actos,
o de mis errores. Por besar beso tus pechos
y bebo tu saliva mezclada con la mía.
Bostezo, lloro zumo de limón
como Soledad Montoya.
Hasta desconozco la palabra color.
Si me piden que me defina
pongo una incógnita ya que creo que a la única persona
que no conozco es a mí misma.
El cielo se ha puesto boca abajo y la tierra patas arriba.
Aparecen monstruos sin cabeza,
con garras por uñas,
andando de espaldas.
Me he quedado ciega al color de la primavera.
El sonido crujiente de los huesos
al romperse bajo el peso de sus cuerpos,
el sonido de la sangre
formando ríos de lava,… mi madre
me ordenaría lavarme las manos.
Si hay alguien que me mira
no tiene nombre
pero por ella cruzo los dedos
y se lo juro.
Por estrellas encuentro las letras
del abecedario, y ellas, simpáticas,
me saludan comiéndome las entrañas.
Creo que las entiendo.
Lloran palabras sobre los ríos de lava y no los secan.
Los monstruos sin cabeza
huyen a esconderse entre las grietas
con las manos en las ideas.
Creo que los compadezco.
Estiro la pata en inglés cuando las descubro.
Entonces busco mi reflejo en el río.
Sé que es sangre porque la huelo
pero no hay nadie donde yo miro.
Las palabras son traicioneras
igual que son extraños los monstruos sin cabeza.
Todo lo que escriba no será lo que otros lean.
Seré ciega pero no muda. Y quizás tampoco sorda.
Todo lo que escriba no será lo que otros lean
porque lo que escribo no siempre es lo que pienso.
Y cuando lo es no hay quien lo entienda.
A veces ni yo, pobre coja.
Y es que las palabras son traicioneras
y otros son mudos, sordos y ciegos.
Acepto la situación de mi vida
y las consecuencias de mis actos,
o de mis errores. Por besar beso tus pechos
y bebo tu saliva mezclada con la mía.
Bostezo, lloro zumo de limón
como Soledad Montoya.
Hasta desconozco la palabra color.
Si me piden que me defina
pongo una incógnita ya que creo que a la única persona
que no conozco es a mí misma.
21.1.11
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