No sé qué tendrán de especial las noches de verano. Puede ser la música que martillea mis oídos o el aire que entra por la ventana. No me pararé a descubrirlo.
No hay estrellas esta noche. No las necesito. Esta noche no. Yo fui una de esas estrellas una vez. Brillé tanto que deslumbré. Es cierto. Quizás no en este mundo, pero sí en otro. Tengo tropecientos años, y no por nada. "¿Es que no aprendiste nada estos años?". Cinco años. Y sigo aprendiendo. Te enseñan que los griegos conquistaron Troya. Que dos más dos no siempre son cuatro y las matemáticas también se hacen con letras. Que el cerebro tiene dos hemisferios. Que el sol sale por el este y que en el sur ahora están en invierno. Yo aprendí a caminar. Y sigo aprendiendo. Pero sobre todo aprendí que, como dice la canción, se hace camino al andar. Mentí si dije que he estado en pausa todos estos meses. Y miento si digo que continúo paralizada en el tiempo. No es cierto, no soy una estatua, ni un ángel. Soy alguien que ha soñado tantas veces con volar... sin ser consciente de que no ha dejado de hacerlo. En una dirección que nunca creí posible, porque me dirijo a un absoluto misterio. Una vez tuve claro qué pasaría mañana, y lo pensaba a menudo. No terminaba un día sin haber construido el siguiente. ¿Ahora? La absoluta ignorancia. Y bienvenida sea.
Estoy acojonada, ¿vale? Muerta de miedo. He dejado que otros llevaran las riendas de mi vida durante mucho tiempo. Tanto que ahora no sé muy bien cómo dar un paso hacia delante sin que haya alguien que me marque el camino. Pero tengo claro que no iré hacia atrás.
Sí. Tengo tropecientos años. Pero aún me queda mucho por vivir. Y aprendí a tener un gran aprecio a mi vida. Que algo acabe sólo significa la posibilidad de un nuevo comienzo.
Esto no es un punto y final. Es un punto y a parte. Un capítulo más en esta vida de locos que va siendo hora de empezar a vivir.
Soy lenta, pero al final aprendo. Y sigo aprendiendo.
11.6.12
5.6.12
23
[...] mientras pensaba en la falta de pudor que delataban esos diarios del siglo veintiuno. Los antiguos, lo de papel, eran algo privado, algo que sólo leía el interesado y en los que, por tanto, podía volcar todos sus secretos. Ahora la vida privada se exhibía en la red, lo cual, estaba seguro, imponía cierta censura a la hora de escribir. Si uno no podía ser absolutamente sincero, ¿para qué molestarse en escribirlo? ¿Eran una llamada de atención al mundo? ¡Eh, escuchad, mi vida está llena de cosas interesantes! Haced el favor de leerlas...
"Me ha parecido interesante".
- El verano de los juguetes muertos.
"Me ha parecido interesante".
- El verano de los juguetes muertos.
14.3.12
22
Que no estoy hecha de diamante en bruto ni de carne picada. Sólo soy un montón de huesos de madera y con una máquina en el pecho que ya se cansa. Mi garganta pide auxilio con tos de camionero borracho en un bar de putas. Mira, cariño, si he dejado de sentir que mi cabeza tiene laberintos por neuronas y las cicatrices escuecen por tus especias.
- Pilu -
- Pilu -
26.1.12
21
Él no era el chico más perfecto del mundo pero era perfecto para mí. Demasiado protector, siempre encima, preguntando, preocupado. Buscando un minuto del día para poder decir "che, hola, tata, perdoname por ser tan mal hermano" en época de exámenes.
Él acababa mis frases, nunca tuve que usar demasiadas palabras para que lo entendiera, y cuando le confundía hacía lo imposible por entenderme. Siempre escuchó mis problemas, por muy pelotudos que fuera; quiso ayudarme y me regaló el cielo tantas veces que ya se me hizo normal decir "mío".
Tenía la palabra correcta, me conocía mejor que yo misma y NUNCA permitió que me hundiera, JAMÁS. Pero bien que me dio tiempo cuando supo que lo necesitaba. Bien que me echó la bronca cuando perdía la paciencia conmigo, una paciencia con la que se ganó el universo.
Aún se me pone un nudo en la garganta. Tú dijiste que vivir del arte es muy difícil. Tú me dijiste que fuera feliz. Me enseñaste a ser mejor persona, me enseñaste a crecer. Quizás no estuviste en todos mis cumpleaños, pero estuviste en los momentos más importantes y duros de mi vida. Aún duele, para qué mentirte si sé que lo sabes. Te echo tantísimo de menos,... tanto, tanto... Y no puedo escribirte, soy incapaz.
No hay día que no te piense, que no escuche tu voz en mi cabeza diciéndome "che, tata, así no". Me da tanto miedo decepcionarte... Pero sigo tan segura como el primer día de que me quieres y que siempre estaré en tu corazón y en tu alma, pase lo que pase y estemos donde estemos.
Me lo diste todo. Absolutamente todo. Y no te odio ni te culpo ni... ni estoy enfadada. Nunca he podido enfadarme contigo. Y mira que me han dado ganas de llamarte boludo veces y veces, ¿eh? Pero no puedo enfadarme. ¿Cómo podría? Lo has conseguido y por eso lo único que puedo sentir hacia tu persona es orgullo.
Y recuerdo perfectamente cuando me dijiste que una mujer está increíblemente hermosa en los momentos más intensos de sus sentimientos. Cuando llora con todo el corazón o cuando ríe con toda el alma.
Ahora debo de ser la mujer más linda del mundo. Río y lloro al mismo tiempo.
Ahora debo de ser la mujer más linda del mundo. Río y lloro al mismo tiempo.
557
25.1.12
20
La anciana se llama Marian, de Texas, delgadita, gafas finas y unos ojos increíblemente avispados... Pensé que simplemente tendría una enfermedad del colon, que con unas pastillas se arreglaría... pero tené cáncer, cáncer extendido... Quizás se habría podido operar y debería haberlo hecho porque estaba muy mal pero cuando llegué a decírselo me dijo algo que creo que nunca estaré preparado para oír "estoy preparada para morir"... ¡Diablos! ¡No podés estar preparada para morir! Le hice una lista de todas las cosas que tené que hacer antes de morir para intentar convencerla de que se operara y se la estuve leyendo durante mis horas libres... De 190 razones ella había hecho todas, y cuando digo todas es todas, desde hacer puenting a ver un atardecer en Ibiza con sus nietos. Cuando acabé me dijo que no podía creerse que estuviera sentado en el suelo con ella en vez de estar cumpliendo algunas de las cosas de mi propia lista... Veinte minutos después tuve que declararla muerta y salí al césped a "128-tumbarme en el césped sin ninguna preocupación con unos buenos compañeros".
- Jorge Electo -
19.1.12
19
XIX
MARTA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
"Antes, cuando era pequeña, mi mayor preocupación era jugar a indios y vaqueros, y siempre iba con los indios", recuerda Marta. No temía dar volteretas en el suelo ni salir a al escenario para cantar o ser la reina de la pista de baile, que lo fue, tiene un diploma que lo demuestra. No le daba miedo nada. Ni sus fantasmas, que la acosaban de noche. Siempre se enfrentaba a ellos, se ataba con uñas y dientes a su cama o les decía cuatro cosas o se echaba a correr en dirección contraria, agarrándose al marco de la puerta. Ahora se ata con uñas y dientes a la felicidad, una felicidad que no es completa pero es lo que más se acerca a una sonrisa sincera. Y aún así, ayer se hizo sangre en las manos golpeando las paredes y se llevó las manos a la cabeza cuando las lágrimas aparecieron.
Marta ya no es esa niña valiente. Recordó hace unos días que se iba al fondo del patio del colegio y se ponía a rezar. Lleva rezando toda su vida. Y hoy ha vuelto a soñar algo que no soñaba desde hacía muchos años. Marta sube a un ascensor, aprieta un número y el ascensor empieza a subir, y a subir, y a subir, y a subir, y a subir, y no se detiene. Por mucho que su destino se haya quedado atrás, ella sigue subiendo. Hasta que aporrea las puertas de tal manera que consigue abrirlas, y sale a un sitio completamente desconocido para ella. Recuerda también aquél sueño en el que las casas de sus vecinos se convierten en auténticas miniaturas y ella no puede entrar. Se siente como Alicia en el País de las Maravillas. Marta fue una niña coqueta y lanzada una vez. Se ponía vestiditos y se pintaba como "las mayores". Era valiente y hasta jugaba a fútbol con los chicos. ¡¡QUÉ LE CORTEN LA CABEZA!!
...devolvédmela...
- Pilu -
MARTA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
"Antes, cuando era pequeña, mi mayor preocupación era jugar a indios y vaqueros, y siempre iba con los indios", recuerda Marta. No temía dar volteretas en el suelo ni salir a al escenario para cantar o ser la reina de la pista de baile, que lo fue, tiene un diploma que lo demuestra. No le daba miedo nada. Ni sus fantasmas, que la acosaban de noche. Siempre se enfrentaba a ellos, se ataba con uñas y dientes a su cama o les decía cuatro cosas o se echaba a correr en dirección contraria, agarrándose al marco de la puerta. Ahora se ata con uñas y dientes a la felicidad, una felicidad que no es completa pero es lo que más se acerca a una sonrisa sincera. Y aún así, ayer se hizo sangre en las manos golpeando las paredes y se llevó las manos a la cabeza cuando las lágrimas aparecieron.
Marta ya no es esa niña valiente. Recordó hace unos días que se iba al fondo del patio del colegio y se ponía a rezar. Lleva rezando toda su vida. Y hoy ha vuelto a soñar algo que no soñaba desde hacía muchos años. Marta sube a un ascensor, aprieta un número y el ascensor empieza a subir, y a subir, y a subir, y a subir, y a subir, y no se detiene. Por mucho que su destino se haya quedado atrás, ella sigue subiendo. Hasta que aporrea las puertas de tal manera que consigue abrirlas, y sale a un sitio completamente desconocido para ella. Recuerda también aquél sueño en el que las casas de sus vecinos se convierten en auténticas miniaturas y ella no puede entrar. Se siente como Alicia en el País de las Maravillas. Marta fue una niña coqueta y lanzada una vez. Se ponía vestiditos y se pintaba como "las mayores". Era valiente y hasta jugaba a fútbol con los chicos. ¡¡QUÉ LE CORTEN LA CABEZA!!
...devolvédmela...
- Pilu -
11.1.12
18
¿Sabes qué te pasa? Que no te quieres a ti misma, no te valoras y no te muestras como eres. Que te acojona la idea de salir y conocer mundo, pero más te acojona fracasar y por eso prefieres ser una comodona.
Que mucho sueñas, gritas (en silencio), y anhelas pero en realidad no mueves un mísero dedo por cambiar las cosas.
Que mucho te quejas de que la gente no te escucha y no hace nada por ti pero bien poco que valoras el esfuerzo de algunas personas; y bien poco que haces tú misma por cambiar las cosas. ¡Qué o te mueves tú o las cosas van a seguir igual!
Pero mira, hay algo que sí has hecho bien: por una vez en tu vida has puesto tu felicidad por delante de la de los demás. Estás haciendo sufrir a algunas personas, pero… tú eres feliz. Y mira, eso es lo importante.
Empieza a quererte, empieza a moverte, haz algo que no sea quejarte, verlo todo negro y poner pegas a todo. Sigue, continúa, y lo acabarás consiguiendo. Se feliz.
- Pilu -
17
- Que eres una cobarde por abandonar a la menor dificultad, que no le has dado ninguna oportunidad, que no estás preparada para la vida, que así no te hemos educado, que la culpa es nuestra, que continúes, y bla bla bla.
- Bien: diré que NO era feliz con esto, que le he dado tres meses de oportunidad, que me estaba ahogando, que esto NO es lo que quiero, que la culpa no es vuestra ni de nadie, pero que no voy a continuar con algo que no me llena. Y que he sido valiente al decirlo.
- Pilu (resumen) -
8.1.12
16
Sigo tomándome el café helado de esta mañana. Mi cama continúa repleta de carpetas y papeles, y el suelo está lleno de ropa y bolsas de basura.
Desde luego, ahora mismo estoy viviendo en una leonera. Ahora y siempre: en realidad, esa leonera la llevo en la cabeza a cada momento.
Desde luego, ahora mismo estoy viviendo en una leonera. Ahora y siempre: en realidad, esa leonera la llevo en la cabeza a cada momento.
- Pilu -
7.1.12
15
- Perdona, creo que esto es tuyo.
- Sí, gracias. ¿Nos hemos visto antes?
- No creo, me acordaría de ti.
- Eres actriz, ¿verdad?
- Sí.
- Te he visto encima del escenario.
- ¡Oh! No te reconocía sin tu boina y sin tus carpetas de colores.
- ¿Te has fijado?
- Como para no. ¿Has pensado en subirte al escenario?
- ¿Eh? No, no. Mi lugar está abajo.
- Una lástima. No entiendo qué haces entre el público cuando podrías ser la protagonista.
- Pilu -
- Sí, gracias. ¿Nos hemos visto antes?
- No creo, me acordaría de ti.
- Eres actriz, ¿verdad?
- Sí.
- Te he visto encima del escenario.
- ¡Oh! No te reconocía sin tu boina y sin tus carpetas de colores.
- ¿Te has fijado?
- Como para no. ¿Has pensado en subirte al escenario?
- ¿Eh? No, no. Mi lugar está abajo.
- Una lástima. No entiendo qué haces entre el público cuando podrías ser la protagonista.
- Pilu -
14
- ¿Por qué tu madre me está mirando así?
- ¡Oh! Probablemente porque te culpa de todo.
- ¿A mí? ¿Por qué? Y, ¿de qué?
- Porque contigo aquí se ha dado cuenta de que absolutamente todo lo que le llevaba diciendo estos años se ha hecho realidad y, por lo tanto, se ha vuelto en su contra. Por eso te culpa a ti. Es más fácil así que reconocerse que ha estado ciega y sorda a lo que yo le decía.
- ¿Y qué hago?
- Siéntete orgullosa.
- Pilu -
- ¡Oh! Probablemente porque te culpa de todo.
- ¿A mí? ¿Por qué? Y, ¿de qué?
- Porque contigo aquí se ha dado cuenta de que absolutamente todo lo que le llevaba diciendo estos años se ha hecho realidad y, por lo tanto, se ha vuelto en su contra. Por eso te culpa a ti. Es más fácil así que reconocerse que ha estado ciega y sorda a lo que yo le decía.
- ¿Y qué hago?
- Siéntete orgullosa.
- Pilu -
31.12.11
123
Que da igual las palabras que use ella o las veces que no se acerque; las tonterías y locuras que cometa el caballero andante; lo borde, ocupada y sex symbol que sea la morena; lo mucho que se esconde la pelirroja detrás de los libros cuando se sonroja; y el lugar en el mundo en el que él se encuentre.
Da igual. Porque con ellos da igual que yo sea una cría, lenta y miedica. Y da igual las veces que se caiga el mundo.
Da igual porque estamos juntos y somos invencibles. Y da igual porque todos somos un poquito los demás muchas veces.
Da igual. Porque con ellos da igual que yo sea una cría, lenta y miedica. Y da igual las veces que se caiga el mundo.
Da igual porque estamos juntos y somos invencibles. Y da igual porque todos somos un poquito los demás muchas veces.
- Pilu -
12
Me dije a mí misma que este fin de año no iba a escribir una carta de despedida. Era obvio que no iba a conseguir cumplir dichas palabras. Bien es cierto que voy a cambiar un poco la tradición.
Resumiré este 2011 como un año repleto de cambios. En todos los aspectos. Desde el primer día, en el que no vi la luz del sol, hasta el día de hoy, que lo acabaré comiéndome 12 lacasitos, cosa que nunca he hecho antes. Pero bueno, a pesar de ello ha sido un buen año. Quizás demasiado circular para mi gusto. Pero... ¡estamos vivos! El mundo no se ha ido al carajo, somos o intentamos ser felices, y seguimos caminando hacia delante aunque a veces nos paremos a descansar un ratito (que, de vez en cuando, no viene nada mal) y a pesar de que muchas veces ni sabemos hacia dónde tirar.
Y para el 2012 prefiero guardarme mis deseos para mí.
Sólo eso. Que gracias. Y que... a buen entendedor pocas palabras, ¿verdad? Vosotros lo entendéis.
=)
- Pilu -
29.12.11
11
El
corazón puede congelarse o puede quemarse. El dolor pasará, si es que puedo
aprender. No existe el futuro. No existe el pasado. Vivo cada momento como si
fuese mi último. Sólo estamos nosotros. Sólo existe esto. Olvida la pena o tu
vida perderá la oportunidad. No existe otra ruta. No existe otro camino. No
existe otro día, sólo hoy. Sólo hay sí. Sólo esta noche. Dejémonos llevar para
saber que está bien. No hay otro curso. No hay otro camino. No hay otro día,
sólo hoy. No puedo controlar mi destino. Yo confío en mi alma. Mi única meta es
sólo existir. Sólo hay un ahora, aquí. Entrégate al amor o vive con temor. No
hay otra forma. No hay otro camino. No hay otro día, sólo hoy. No hay futuro.
No hay pasado. Gracias a Dios estos momentos no son el último. Sólo estamos
nosotros. Sólo existe esto. Olvida resentimientos o la vida es tuya para
perderla. No hay otra ruta. No hay otro camino. No hay otro día, sólo hoy.
No puedo controlar mi destino. Confío en mi
alma. Mi única meta es sólo ser. Sin ti la mano tantea, la oreja escucha, el
pulso late, la vida continúa. Pero me he ido porque me muero sin ti.
¿Perderé
mi dignidad? ¿Le importará a alguien? ¿Me despertaré mañana de esta pesadilla?
Sólo está el ahora. Sólo está el aquí. Ríndete al amor o vive en el temor. No
hay otro sendero. No hay otro camino. No hay otro día, solamente hoy.
- No day but today -
26.12.11
10
He caminado entre gente de todas las edades, razas y tamaños. Todos en
la misma calle. Muchos sonriendo, es Navidad. Felices, con amigos, con
familia, de aquí para allá pero sin prisa alguna. Me he sentido sola,
como no me sentía desde hacía tiempo. Y agobiada entre tantísima
multitud. Sólo quería echarme a correr evitando todos esos cuerpos. Las
puertas hoy estaban abiertas de par en par, con un segurata en medio,
separando a los que entraban de los que salían. Demasiada gente para mi
gusto. Pero puedo entenderlo. Muchas de las velas estaban ya encendidas y
los bancos practicamente llenos. El manto era hoy de color rojo, he
vuelto a confundirme al pensar que estaría de color azul. Me he sentado y
he llorado. He llorado en silencio. Pero ese era mi destino esta tarde.
- Pilu -
- Pilu -
09
Creo que nadie puede entender lo que me pasa por la cabeza. Dirán que soy rara, extraña, un maldito perro de color azul y lengua verde. Alguien... ¿interesante?
Mi madre le dijo al psicólogo cuando era pequeña:
- No entiendo qué hace todo el día mirándose al espejo y hablando consigo misma.
Mi madre estaba asustada y nada de lo que yo le explicara iba a tranquilizarla. Tampoco las palabras del psicólogo la ayudaron cuando le aclaró:
- Tu hija es un bicho raro.
¿Y qué si así es? Prefiero serlo que moverme como una igual.
Comprendo que se asustara. A fin de cuentas nos da miedo lo desconocido. Y mi madre confió más en las palabras del psicólogo y de todo su círculo de amistades que en lo que pudiera decirle yo. Desistí.
Con los años su desconfianza y su desconocimiento hacia mi persona fueron en aumento, llegando a niveles inimaginables. Me importó poco. Y a ella llegó a importarle menos.
Un día quiso preguntarme acerca de mis rarezas. Debió levantarse aquella mañana con el pie derecho. Y yo le contesté el mismo monólogo que llevaba repitiendo tanto y tanto tiempo en mi cabeza por si algún día se daba la ocasión:
- Me miraba en el espejo buscando mi alma, algo que me hiciera reconocerme. Me metía en el armario para salir de él, miraba las estrellas por la noche porque ellas eran mis ángeles, miraba el cielo soñando con volar en él. Escribía porque el único modo de que alguien me escuchara. Caminaba descalza y debajaba que la lluvia me mojara para sentir la naturaleza en mí y para sentir mi cuerpo vivo. Lloraba todas las noches porque me sentía sola, y por eso mismo tenía tantos peluches esperándome en la cama. Y pintaba los dibujos de otros porque nunca he sabido realizar un contorno sin torcerme pero consigo poner color a un día gris. Soy rarita. Pero para todo hay una explicación.
- Pilu -
08
¡¡Por
Dios!! ¡¡CALLAROS DE UNA MALDITA VEZ!! Dejad de abrir esas bocazas que
tenéis, dejad de soltar tonterías y cada cinco palabras dos "yo".
Necesito silencio. Y cuando quiera volver a escuchar avisaré. Pero ahora
necesito silencio. O que me escuchéis a mí decir "yo".
- Pilu -
- Pilu -
07
Entre
ellos apenas existía nada que los relacionara. Un lugar, algún momento
inoportuno en el que sus cuerpos se chocaron al girar en una esquina.
Poco más. Linda se despertaba por las mañanas pensando "¿se encontrarán
hoy?", "¿acaso son conscientes de que se buscan?". En realidad era Linda
la que más se preocupaba por sus idas y venidas. Y es que en realidad
ellos no se fijaban en nada. Vivían sus vidas existiendo en ellas. Del
trabajo a casa, de casa al trabajo, a recoger a los niños, hacer la
compra, del trabajo a casa y de casa al trabajo. ¿Quién los podía
entender? Linda sólo vio que se encontraban todos los días a la misma
hora en la misma esquina. Y es que ella dormía en el banco que había en
frente y se fijó en el primer encuentro brusco que tuvieron. Pensó, "¿se
acordarán ellos?".
- Pilu -
23.12.11
06
No puedo
decirte qué hacer, no puedo,… nadie puede. Excepto tú. Pero si no lo tienes
claro creo que tú misma te has contestado.
Tomamos
decisiones en caliente, decisiones que pueden ser buenas o malas, y no lo
sabremos hasta que no veamos las consecuencias de sus actos, de los nuestros.
En realidad
lo que más nos cuesta es frenar, quedarnos quietos y no hacer nada. Ser objetivos,
mirar,… y luego ponerse a andar sabiendo que ese paso que demos después de
haber estado quietos va a cambiarlo todo. No sabemos estar quietos.
Y aún
así nunca llegamos a estar 100% seguros de nada.
- Pilu -
21.12.11
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
